Me leen.♥

23/7/14

Piedra fundamental

No puedo hablar con mi voz sino con mis voces.

Sus ojos eran la entrada del templo, para mí, que soy errante, que amo y muero. Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.

Un canto que atravieso como un túnel.

Presencias inquietantes,
gestos de figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje que las alude,
signos que insinúan terrores insolubles.

Una vibración de los cimientos, un trepidar de los fundamentos, drenan y barrenan,
y he sabido dónde se aposenta aquello tan otro que es yo, que espera que me calle para tomar posesión de mí y drenar y barrenar los cimientos, los fundamentos,
aquello me es adverso desde mí, conspira, toma posesión de mi terreno baldío,

no, he de hacer algo,

no, no he de hacer nada,

algo en mi no se abandona a la cascada de cenizas que me arrasa dentro de mí con ella que es yo, conmigo que soy ella y que soy yo, indeciblemente distinta de ella.

En el silencio mismo (no en el mismo silencio) tragar noche, una noche inmensa inmersa en el sigilo de los pasos perdidos.

No puedo hablar para nada decir. Por eso nos perdemos, yo y el poema, en la tentativa inútil de trancribir relaciones ardientes.

¿A dónde la conduce esta escritura? A lo negro, a lo estéril, a lo fragmentado.

las muñecas desventradas por mis antiguas manos de muñeca, la desilusión al encontrar pura estopa (pura estepa tu memoria): el padre, que tuvo que ser Tiresias, flota en el río. Pero tú, ¿por qué te dejaste asesinar escuchando cuentos de álamos nevados?

Yo quería que mis dedos de muñeca penetraran en las teclas. Yo no quería rozar, como una araña, el teclado. Yo quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria. Pero la música se movía, se apresuraba. Solo cuando un refrán reincidía, alentaba en mi la esperanza de que se abasteciera algo parecido a una estación de trenes, quiero decir: un punto de partida firme y seguro; un lugar desde el cual partir, desde el lugar, hacia el lugar, en unión y fusión con el lugar. pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y del encuentro. (Tú que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte? Tal vez en este poema que voy escribiendo).

Una noche en el circo recobré un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros. Ni en mis sueños de dicha existirá un coro de ángeles que suministre algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas.

(Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas).

(Es un hombre o una piedra o un árbol el que va a comenzar e canto…)

Y era un estremecimiento suavemente trepidante (lo digo para aleccionar a la que extravió en mí su musicalidad y trepida con más disonancia que un caballo azuzado por una antorcha en las arenas de un país extranjero).

Estaba abrazada al suelo, diciendo un nombre. Creí que me había muerto y que la muerte era decir un nombre sin cesar.

No es esto, tal vez, lo que quiero decir. Este decir y decirse no es grato. No puedo hablar con mi voz sino con mis voces. También este poema es posible que sea una trampa, un escenario más.

Cuando el barco alternó su ritmo y vaciló en el agua violenta, me erguí como la amazona que domina solamente con sus ojos azules al caballo que se encabrita (¿o fue con sus ojos azules?). El agua verde en mi cara, he de beber de ti hasta que la noche se abra. Nadie puede salvarme pues soy invisible aún para mí que me llamo con tu voz. ¿En dónde estoy? Estoy en un jardín.

Hay un jardín.

Alejandra Pizarnik

16/7/14

En esta lluvia

A veces sólo necesito tanto un simple y tonto beso que de amor, me estremezca, que me revuelva la poca alma que me queda.

PERO NO.
Eso no existe para mi, ella no merece eso.

>> Que cada vez que ame a alguien este sea incapaz de besarla
con el alma entre los labios >>.

14/7/14

Sacrificio

Necesito fuerzas. Necesito desafios. Necesito ser yo. Dejenme ser.

12/7/14

8/7/14

Alejandra pizarnik

7 de Diciembre de 1952

Mi soledad maúlla. La tapo con promesas vagas. Mentir, sí. Algún día encontrarás este diario y será antiguo, algún día verán mis fotos y se reirán de la moda actual. El vanguardismo será clasicismo y otros jóvenes rebeldes se reirán de él. Pero... ¿es posible soportar esto? Quiero morir. Tengo miedo de entrar al pasado. Pienso en alguna mujer de mi edad de hace un siglo. ¿Qué hacía cuando estaba angustiada? ¿Qué?

29/6/14

Las cosas que hace - la renga


Ella vive en el, en el palacio de la risa y el dolor,
Y me hace señas porque yo la estoy mirando
Y no tengo a dónde ir
Se que me dirá que estaba sola porque nunca me encontró
Y porque ella ha besado a la muerte
Con los labios del corazón

Ese pobre corazón que se muere por vivir,
Las cosas que hace, se manda con todo a todo
Siempre le fue al riesgo fiel
Y ha tratado sin razón
De poderla convencer, que no trate de pensar
Que la acepte como es, que por eso la eligió
Quien fuera su gran mentor
Lo ha dotado con el filo aquel
Que sangra las venas del amor
Él, el que te ha sabido desbocar,
A vos, que lo llevás con tanta fiebre en la piel
Vos que cargas sus penas por error

Y yo ya vivo en Él, el palacio de la risa y el dolor
Y te hago señas porque yo te estoy mirando
Y no tenés a donde ir
Te voy a decir que estaba solo porque nunca te encontré
Y porque yo también he besado a la muerte
Con los labios del corazón

Ese pobre corazón que se muere por vivir,
Las cosas que hace, se manda con todo a todo
Siempre le fue al riesgo fiel
Y ha tratado sin razón
De poderme convencer, que no trate de pensar
Que lo acepte como es, que por eso me eligió
Quien fuera su gran mentor
Lo ha dotado con el filo aquel
Que sangra las venas del amor
Él, el que te ha sabido desbocar,
A vos, que lo llevás con tanta fiebre en la piel
Vos que cargas sus penas por error

7/4/14

Josefina Vicens

Mi impulso sería decirle: lo que tu sentimiento considera esencial, eso es lo esencial. No hagas caso de mis consejos; la experiencia está al final del camino y yo no debo quitarte ni el gusto del camino, ni la triste riqueza que vas a encontrar cuando lo hayas recorrido. Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que sólo sirve para saber cómo se debería haber vivido, pero no para vivir nuevamente. 

Josefina Vicens. El libro vacio


Charles Chaplin


No esperes a que te toque el turno de hablar, escucha de veras y serás diferente.

29/3/14

Rayuela

Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mía con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. 

Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.

Julio Cortazar