Y si me encuentro hablando solo,
si me encuentro hablando solo,
no me importa, es mi obsesión.
Y si volando redescubro mis heridas,
ya no me importa mi dolor.
-catupecu machu
Y si me encuentro hablando solo,
si me encuentro hablando solo,
no me importa, es mi obsesión.
Y si volando redescubro mis heridas,
ya no me importa mi dolor.
-catupecu machu
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Todas las noches que me mato,
resucito con el desayuno.
Solo me calmo si salgo a la selva
y me pierdo por un rato sin rumbo.
Ya no le busco la vuelta, ya sé bien a que huele lo que me duele
y lo que me gusta; lo que me suelta, lo que me tienta y lo que me asusta.
-CJS
Fueron tiempos deliciosos, yo sé,
pero la vida te da y te come.
Años de salir a derrapar
por las piernas de la noche...
¿Será mucho pedir que el pasado venga mejor vestido
y golpee antes de entrar?
Hoy la memoria es un río traicionero y sin orillas
donde uno no debiera pescar…
“Te pido, no te ofendas si beso así, con este invierno en los labios...”
“Es que hace mucho que nadie pasa por acá, colega,
¿me querrás querer un rato?”
Fueron tiempos deliciosos, yo sé,
la vida te da y te come.
Años de salir a desnucar a los
duendes de la noche.
-Ivan Noble
Capítulo I. Primera parte.
Tengo los pies cansados, los ojos en llamas, la sensibilidad demasiado perceptiva, la sonrisa cansada y pido más. Con desagrado me lleno de imágenes no deseo ver más. Tanta pobreza. Tanta agonía. No puedo confundir tantos olores. Enmudescó de palabras, de gestos, me vuelvo un vegetal y ardo, arde en mi este color. Vuelo lejos. Lejos de mi, lejos del plano humano y me vuelvo letra.
Soy una palabra imposible de pronunciar. Soy esto que amas. Soy está droga que no resistes. Eres mi fantasía y mi color preferido, rojo, rojo, rojo, denme a mi rojo.
Devuelvanme al deseo. Desencadenen a mi amor, a mi confusión, al pecado, al fuego, a la locura. No quiero regirme de azul, no puedo regirme de azul.
Me duele el mundo del azul. Y aún si fuera bonito, duele y no sabe a chicle. El verde a muerte y el naranja a inocencia. Yo quiero rojo aunque me arranque los ojos y la piel. Ella es más que chicle, es mucho más, se estira como si fuera parte de mi y yo parte de ella sin rompernos, sin herirme, sin herirla y eso es lo que pido. Y en mi estado de confusión no se que digo. Más lo único que se es que hay una pequeña plantera en mi corazón en la que crecen hongos, pequeños hongos, muchos hongos, venenosos y rojos.
Tan hermosos y tan prohibidos. Como sus labios tan finos y rosados que antes solían saber a libertad. Tan palidos y míos.
Scarletth